El estilo nos empodera - Sergio Barbosa Style

El estilo nos empodera

Por MAR CANDELA | Corresponsal Bogotá
El estilo nos empodera

El estilo es un acto político, nuestro estilo habla claramente de quienes somos y como nos relacionamos con el mundo que nos rodea, nuestro estilo siempre comunica sin palabras todo lo que defendemos, pensamos y hemos aprendido. El estilo que decidimos llevar con orgullo  es una construcción interna consiente o inconsciente de nuestro ser interior.

La moda va y viene y es una maravillosa y divertida herramienta para resaltar nuestro estilo; no obstante es el estilo que es algo tan intangible como visible, nos permite acércanos o alejaros según el caso de ciertas dinámicas sociales, políticas y culturales.

La fragancia con la que nos identificaran siempre, sin importar el tipo de perfume que de nuestra preferencia, es el aroma de nuestro estilo.

Las mujeres hemos sido maestras en el arte de construir estilo porque sabemos que desde el estilo nos abrimos pasó en una sociedad que no nos la ha dejado fácil por el simple hecho de ser mujeres. Los hombres en el transcurso de los años han tenido que replantear su estilo como acto emancipador de un sistema que les uniformaba y les castraba toda creatividad a la hora de mostrarse al mundo. Los hombres no podían darse el lujo de jugar con su estilo porque eso cuestionaría su  masculinidad y ser tachado de poco masculino les traería problemas serios en su vida cotidiana. Las personas de sexualidad diversa  hicieron del estilo un arma letal contra la dominación machista y el sexismo, desde el estilo la diversidad sexual emancipó su vida de las normas tradicionales.

Yo por ejemplo, quiero tener el estilo “callejero” el estilo “de las nadie”  ¿Por qué? Porque cuando camino hago visible a esas mujeres que nadie ha querido oír ni ver y pongo en el lente de las conciencias su existencia y la defensa de todo lo que ellas han construido en silencio y lejos de todo poder (o hemos construido) escoger entre comprar medias de seda  o no usar el vestido y decir “puedo usarlo sin medias” y dejar que la gente vea el mensaje contundente de que no tener clase no significa no tener un estilo y que la clase es un asunto demasiado ambiguo a la hora de evaluar el estilo. Yo agradezco a las personas expertas en moda y estilo que me han enseñado a valorar ese lenguaje maravilloso en el marco de la contextualización social y política que vivimos en las diferentes formas de ser de cada persona.

Quiero hoy dejar sobre la mesa un ejemplo de como el estilo siempre se ha buscado el camino a través de la moda en las circunstancias más difíciles de la historia de la humanidad.

Durante uno de los momentos más dolorosos de la historia de la humanidad, hablo de la batalla de Francia en el ámbito de la Segunda Guerra Mundial, que se inició tras el ataque de la Wehrmacht (fuerzas armadas alemanas) al territorio de Francia y el Benelux el 10 de Mayo de 1.940 y acabó con la capitulación del gobierno francés el 25 de Junio del mismo año.

El estilo nos empodera

El estilo decidió permanecer y hacer su aporte a las circunstancias dadas. Como bien saben, yo no soy una profesional ni experta de moda, todo lo he aprendido en el camino desde una mirada humana y política, leyendo a quienes si saben para poder hacer mis aportes desde Feminismo Artesanal.

Según leí en un artículo valioso sobre el estilo como herramienta de construcción social dentro del marco de la guerra, explicaban en el texto que las casas de moda y algunas revistas como Marie-Claire se adaptaron a las circunstancias y tardaron poco en poner de moda los grises y los azules de los uniformes militares y a recomendar cuál era la ropa más adecuada para los refugios antiaéreos o cómo se tenían que llevar las máscaras antigás. Durante el éxodo de mayo y junio de 1940 las páginas femeninas de algunos periódicos también recomendaban qué meter en las maletas: básicamente ropa cómoda y zapatos planos (…) en los primeros desfiles de alta costura, tras la ocupación en octubre de 1940, en un intento por conservar a sus clientes más ricos y los que estaban en contacto con el mundo del espectáculo, la industria intentó presentar ropa adecuada para tomar el último metro después de haber asistido a la ópera (…) aunque los diseñadores tampoco olvidaban a las parisienses trabajadoras. La bicicleta por ejemplo, era la forma más práctica y cómoda de moverse por la ciudad y si bien a algunas chicas más jóvenes ya les gustaba vestir con faldas cortas, las mujeres más modestas podían elegir entre una gran variedad de jupes-culottes, o faldas partidas. La importancia de hacer que la gente se volviera a mirar a las chicas que iban en bicicleta por los Campos Elíseos quedó patente en un desfile de moda de 1941 en el que los diseños nominados en tres categorías, Élégance pratique, Élégance sportive y Élégance parisienne, correspondieron a ropa de ciclismo (…).

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La escasez impuso también otros cambios, las suelas de zapato de madera reemplazaron a las de cuero, lo que hizo que las mujeres crecieran de repente dos o tres centímetros e hizo aparecer todo tipo de nuevos diseños de tacones y cintas de tela de colores para disimular la madera. El tableteo de los zapatos en las aceras incluso inspiró a Chevalier a escribir una serenata a las suelas de madera, “La symphonie des semelles de bois”, además como era casi imposible encontrar medias de seda, algunas mujeres fingían llevarlas aplicándose una loción especial de Elizabeth Arden en las pantorrillas y otras para que pareciera aún más real, incluso se pintaban una raya vertical en la parte de atrás de las piernas (…).

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Las revistas femeninas estaban llenas de artículos que proponían métodos para superar las restricciones y los racionamientos, dando un nuevo aspecto a la ropa vieja, convirtiendo una manta en un abrigo de niño o transformando un pantalón de hombre en un traje de invierno
(…) así mismo, la escasez creciente de tejidos tradicionales (no sólo de lana y seda, sino también de terciopelo, satén y encaje) hizo que los diseñadores comenzaran a experimentar con fibras artificiales, sobre todo rayón y fibrán, que se podían extraer de la celulosa. De hecho mucho antes que se supiera que los nazis aprovechaban el pelo de las víctimas de sus campos de exterminio, los franceses intentaron conseguir una tela hecha a base de pelo y fibrán (…) pero seguramente la forma más fácil (y barata) de llamar la atención para una mujer era ponerse un sombrero llamativo.

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Las fotografías de André Zucca realizó en el centro de París sugieren que el negro y el rojo eran los colores preferidos, de hecho ya fueran diseños profesionales o hechos en casa, los sombreros (de todos los colores, tamaños e inclinaciones) se convirtieron en el emblema de la ocupación y en la principal muestra de la imaginación artesanal francesa: había sombreros de celuloide, de chapa de madera y de papel de periódico.

El Hippodrome de Longchamp y el Hippodrome de Auteuil, los dos en el Bois de Boulogne, se convirtieron en una pasarela de sombreros espectaculares, los diarios colaboracionistas no dejaban pasar la ocasión de fotografiar los diseños más inventivos como una demostración de la alegría de los parisinos (…), el mensaje implícito era que la vida no podía haber cambiado tanto si los parisinos todavía podían pasarse la tarde en las carreras de caballos, evidentemente esos mismos periódicos no hacían ni caso a los problemas de la mayoría de parisinos para no pasar frío ni hambre.

El estilo nos empodera

Aprendí mucho  con todo esto y reafirme mi postura frente al estilo y la moda y definitivamente me apropio de la frase del poeta René Char “desarrollad vuestra legítima rareza” tiene el tono de imperativo  y categórico, suena a un lema, el poeta nos anima, no sólo a mantener nuestras peculiaridades, sino a fomentarlas y para mi esa es la mejor manera de construir un estilo propio y autentico, un sello personal con el que nuestra identidad sea reconocida en la distancia. No importa el contexto social y político si nos abanderamos de nuestro estilo, siempre seremos personas verdaderamente libres, “putamente libres” es mi letanía y he comprendido que mediante el estilo puedo acercarme un poco más a ese objetivo.

@femi_artesanal

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